DESDE EL SÓTANO
Nº: 40 . 3ª época. Año III
Puente de Cuivien Por: Luxor
 

CONSTRUCCIÓN DEL PUENTE DE CUIVIEN

Otarêin ilhe anarien

Las dos islas elfas de Cuivien, si hacemos casos a las crónicas, estuvieron unidas antaño, pero un fuerte terremoto rompió la propia tierra y las separó a una de la otra. La distancia entre ambas no era muy grande, varios miles de metros, pero dividía en dos un territorio que, otrora, estaba siempre unido. Desde el primer momento, se construyeron embarcaciones que en diversos puntos del estrecho cruzaban a los viajeros de un lugar a otro, pero era incómodo y no siempre seguro. A través de la Grieta, pues así se llama al vacío que separa ambas islas, circulan fuertes corrientes que pueden volcar cualquier embarcación y poner en peligro a cualquier piloto poco experimentado. Desde su llegada a las islas, los cuivienses añoraban un paso seguro y permanente que permitiera a los viajeros cruzar sin temor por su vida.

Hubo varios intentos y los nombres de sus arquitectos han caído en el olvido al igual que sus inestables construcciones cayeron al Vacío. Tenemos referencia de un puente de cuerdas que se rompió tras las primeras heladas, de uno de madera que se construyó en una de las islas en vertical y que se pretendía que bajar hasta la otra con miles de sogas y trabajadores. El puente, si hemos de hacer caso a las crónicas, no fue capaz de aguantar la presión de la maniobra y se partió en pedazos y arrastró a cientos de trabajadores al Vacío que agarraban las sogas en un desesperado intento de evitar la tragedia.

Habrían de pasar más de 200 años desde la llegada de los elfos a la isla para que un constructor elfo se atreviera a enfrentarse con seriedad al desafío. Alrhe "manos de piedra" Feren era su nombre y estableció un criterio arquitectónico que sería la base que permitiría construir el puente de Cuivien, una de las maravillas arquitectónicas del mundo de Eriloe. Su principio, aunque básico y evidente, fue una revolución en su época: "la estructura debe soportarse a sí misma en todo momento". En otras palabras, el puente no debía tener una estructura que los sustentara sino que debía ser la propia estructura y, además, esa estructura debía sostenerse a sí misma durante toda la construcción del puente. Estas ideas son las que dan al puente su especial diseño. Por un lado, las dos enormes torres de los extremos le hacen parecer un puente colgante, pero, cuando nos acercamos vemos que, además de defensivas, las torres no tienen tirantes que sostengan al puente. Por otro lado, su gran arco que alcanza una altura de 40 metros sobre el terreno en la base de los puentes hace pensar en un puente de medio punto.

La construcción del puente se inició lanzando una cuerda entre ambas islas. La cuerda estaba reforzada con filamentos de hierro entrelazados con las hebras de algodón y cáñamo. Esta cuerda, que marcaría el eje de la nueva construcción, estaba construida por herreros enanos y tejedores gnomos y aunque sólo debía soportar su propio peso, dicen que era la cuerda más resistente jamás construida. Feren fijó un extremo de la cuerda a un recio poste previamente clavado y en el otro lado, uno de sus ayudantes (posiblemente su hijo Garen), hizo lo mismo con el otro poste. La cabeza de estos postes aún puede verse en los primeros tramos de ambos extremos del puente ya que ambos quedaron enterrados en la construcción.

La construcción del puente se hizo de forma simultánea en ambos extremos. Primero se construyeron las rampas iniciales y la cimentación de las torres. Lo torre sur dio algunos quebraderos de cabeza porque el terreno era más inestable y tuvieron que cavar más hondo para alcanzar terreno firme. Una vez conseguido, empezaron a elevar las torres conjuntamente con la rampa del puente en vuelo. Cada tramo voladizo de la rampa está formado por varias piedras escalonadas por la parte superior y con la curva del arco en la inferior que eran talladas por enanos y traídas en barco desde Ulad. Estas piedras se suspendían en el aire gracias a una viga de tillium que, además, se atirantaba a la torre. Así, según iba creciendo la rampa en longitud, la torre crecía en altura y el tirante era más largo, pero soportaba el peso porque, también, el grosor del puente se iba haciendo cada vez más estrecho.

Sobre las piedras que formaban la base del puente, se iban enganchando tirantes de hierro forjado que se anclaban al tramo previo y estos se cubrían con varias capas de tierras impermeables que impedirían la degradación de los tirantes del puente. Encima de la tierra se colocaban las losas que forman el firme del puente y que hoy en día, aunque algo desgastadas, siguen formándolo. Éste era un trabajo continuo. Mientras unos trabajadores colocaban la viga de tillium y las losas de base en un tramo, otros atirantaban el tramo anterior, otros compactaban el terreno en un tercero anterior y otros se dedicaban a realizar los acabados y adornos en otro u otros aún más anteriores.

El trabajo fue muy lento y caro, pero desde un principio, los elfos se dieron cuenta que estaban creando algo que perduraría para siempre y los grandes sacrificios que hubieron de hacer, les parecieron justificados. Hubo accidentes y momentos en el que los trabajos tuvieron que detenerse para enfrentarse a problemas inesperados. El mayor de ellos fue cuando, ya cerca del final, Alrhe, se precipitó al vacío cuando un golpe de viento lo arrancó, literalmente, del andamio en la parte más alta de la torre norte. Esta parte del puente era la que estaba más avanzada y el hijo de Alrhe, Garen "ojo de puente" Feren, se tuvo que encargar de dirigir la construcción de ambas torres (antes se encargaba sólo de la sur). Para facilitar su trabajo, y cómo ya era posible pues ambos extremos del puente estaban a una decena de metros, construyó un puente de tillium y madera muy estrecho y peligroso que le permitía pasar de las obras norte a las sur. La idea había sido del propio Alrhe, pero la muerte le llegó antes de que pudiera llevarla a cabo.

Un año después, los dos extremos del puente se encontraron. Aún faltaba terminar gran parte de los acabados y del firme, pero el encuentro de ambos equipos de trabajadores y la colocación de la piedra clave que ambos se aguantaran mutuamente fue un momento de gran alegría en Cuivien. En la piedra clave, sólo visible si uno cruza el puente por debajo, los enanos de Ulad habían grabado un relieve que representaba a Alrhe con sus manos extendidas y apoyadas en ambas islas de Cuivien. Dicen las crónicas que Garen lloró de agradecimiento al ver el delicado trabajo de los artesanos enanos.

La desviación de ambos extremos se redujo a unos pocos centímetros, un gran logro considerando los equipos de medición disponibles en la época. Esta desviación es apreciable en la parte más alta del puente. Los constructores trataron de disimularla colocando dos pilastras en la parte más alta con unos adornos, pero si uno se fija, la barandillas que topan contra la pilastra no lo hacen a la misma distancia del borde.

Tras unir la estructura, los constructores tardaron un año más en completar el puente y en inaugurarlo oficialmente. Principalmente, tuvieron que acabar el firme y la decoración, quitar los tirantes a las torres y las vigas de tillium y habían hecho las veces de estructura provisional y cortar la cuerda que había servido para unir el eje del puente. Se dice que dicha cuerda, de gran resistencia, es, aún hoy día, uno de los tesoros más preciados del pueblo de Cuivien.

En el firme, en una losa que hay en la parte superior del puente hay una leyenda en elfo que dice: "Otarêin ilhe anarien" que podría traducirse como: "Volando con los pies en el suelo". Así era como Alrhe Feren llamaba a su sueño, su puente, que se convirtió en una de las maravillas del mundo antiguo de Eriloe.

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