DESDE EL SÓTANO
Nº: 251 . 3ª época. Año III
Piel de piedra Por: Nacho Conesa
 

Piel de piedra

Aunque para la mayoría son una leyenda, aún hay personas que piensan que la Orden del Ojo Cerrado existió realmente, e incluso existe hoy en día. Esto es más común en las tierras meridionales, donde la presencia de gárgolas es más habitual. Según se cuenta, esta orden surgió hace mucho, mucho tiempo en los terrenos montañosos del Espinazo de la Serpiente. Esta organización de reclusivos monjes apenas se aventuraba al exterior, ignorantes a los sufrimientos y tribulaciones de los eriloitas hasta que, también según la leyenda, una gárgola conocida simplemente como La Viajera sacó a sus hermanos de la abulia y los convenció para ir a luchar contra magos y clérigos en la Guerra de los Protales.

El cómo o por qué la Orden dejó sus monasterios ancestrales es algo que, ahora mismo, no nos viene al caso. Si que nos interesa, no obstante, relatar los prodigios que estos monjes podían acometer. En este caso concreto, nos ocuparemos de cómo sus pieles consiguen adquirir una densidad y dureza similares al cuero endurecido. De esta proeza solo existe un registro escrito conocido, los diarios de Oppe Alcacil, un conjunto de pergaminos ajados depositados en la Registro Mercante de Cuivien. Oppe era un comerciante mediano que, basado en la céntrica isla, recorría la ruta vacítica entre la futura república de Ariak y la isla Central. Sus viajes le llevaron bastante tierra adentro en las regiones meridionales, en uno de los cuales relata como vio a un grupo de gárgolas entrenando en potenciar su resistencia a los golpes. Según Oppe, los monjes que estaban aprendiendo la técnica debían pasar primero por tres días de ayuno bebiendo solo un cuartillo de agua, tras los cuales podían comer un plato de gachas de avena con pescado de río. Al final de cada día, debían golpear con sus brazos trescientas veces un saco de arena prensada y ser golpeados otras trescientas en el abdomen con un palo liado en cuerdas. Así debían permanecer tres semanas, al final de las cuales, si habían realizado los ejercicios correctamente, el palo se rompía contra el abdomen del aprendiz. A partir de ese momento, los monjes eran capaces de endurecer su piel por encima de lo común en esta raza tan solo realizando un rápido ejercicio consistente en repetir tres aspiraciones de apertura de brazos con tres expiraciones en la que se golpean el estómago.

[F]Monasterio en el Espinazo de la Serpiente. Fuente: Foto de Andreas Ebner: https://www.pexels.com/es-es/foto/amanecer-naturaleza-casas-montana-14427069/ Ver

Oppa se hace eco en sus diarios de una breve conversaciones con uno de los novicios más nuevos y, por tanto, más inclinados a conversar con extraños. Según el novicio, cuyo nombre no ha trascendido, cualquiera podría desarrollar esa capacidad si seguía un riguroso entrenamiento que le permitía conectar con el Ka o su energía interior. Oppa no parecía ser el tipo de personas proclive a las penalidades autoimpuestas, así que no manifestó ningún interés en comprobar personalmente las palabras del aprendiz.

Conjuro: Piel de Piedra

Este conjuro endurece la piel del sujeto hasta darle una consistencia similar al cuero endurecido, pero suficientemente flexible en las articulaciones como para no suponer ninguna merma en la movilidad.

Cálculo del Coste:

Efecto: 5, +3 a una capacidad descriptiva (Sangre de hierro/armadura natural)

Distancia: 0 Toque

Área: 0

Objetivo: 0, área

Tiempo: 3, 30 minutos

Total: 8

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