DESDE EL SÓTANO
Nº: 249 . 3ª época. Año III
Editorial Por: Juan Carlos Herreros Lucas
 

Los jugadores de rol y los compradores de rol solemos ser personas vehementes y categóricas. Nuestras opiniones sobre sistemas, mecánicas o ambientaciones son subjetivas, impulsivas y, a menudo, bastante contundentes. Curiosamente, en las distancias cortas somos personas majísimas, dialogantes y dadas al consenso, pero entre pantallas (la tuya donde me lees y la mía donde te escribo) somos más tajantes. ¿Cuántas veces habéis leído que a un juego le sobraba o le faltaba una regla y que, debido a eso, estaba «roto». ¿O que tal ambientación se queda corta porque deja zonas sin describir, justo donde a nosotros nos gustaría jugar?

Otro de nuestros pequeños defectos es asumir que conocemos tanto nuestra afición, que conocemos suficientes productos roleros como para poder generalizar. O peor: que podemos etiquetarlo todo de forma infalible (esto es OGL, esto es d100, esto es narrativo...)

Iba a dedicar esta editorial a lo bonito que es estar a las puertas del número 250 y tener el «carnet de baile» vacío, pero estuve escuchando un vídeo que ejemplificaba varios de estos defectos, varias veces. No mencionaré el canal porque me caen bien y porque es algo que ocurre en todos con mayor o menor frecuencia, un signo de estos tiempos acelerados y poco reflexivos que nos han tocado vivir. En el vídeo hablaban de una mecánica de juego y mencionaban un título de hace unos años que incluía esa regla como algo novedoso (¡nunca visto!). Y he pensado, pero…, ¡si eso ya estaba incluido en la primera edición de Exo…!

Y eso me ha llevado a cambiar el rumbo de estas líneas. Si se me permite hacer peticiones en estas editoriales, pediría que intentemos ser menos vehementes. Siempre es bueno (y muy rolero) dudar de lo que uno cree que sabe.

« Pág. anterior Subir Pág. siguiente »
Versión imprimible DeS. © Ediciones Sombra